Cuando escuché que Donald Trump se postulaba como candidato para la presidencia de los Estados Unidos sinceramente me pareció una muy buena broma, era divertido pensar en ese señor naranja con el cabello similar al plumaje de un pollo defendiendo parado frente a decenas de personas y debatiendo sobre temas que muy seguramente no dominaba en lo absoluto.
El gracioso señor comenzó a hablar sobre los mexicanos de manera despectiva y definitivamente racista, sin importar desde que punto se le mire. Ignoré todo aquél revuelo que se armaba tras cada una de sus despreciables declaraciones y seguí con mi vida, estando bastante segura de que Trump no tenía ni la más mínima oportunidad de ganar. Mi lógica era sumamente simple, me imaginaba a los millones de mexicanos (muchos de ellos ilegales) que vivían en los Estados Unidos, que sin importar las diferencias y dificultades que trae vivir en un país diferente probablemente se encontraban a gusto con su situación y tenían algunos amigos en ese lugar, estaba segura de que no habría mucha gente dispuesta a tirar por la borda todos sus valores para apoyar a un hombre que no hacía más que soltar basura por la boca. Siendo yo de el país que es quizás el más importante del mundo nunca me atrevería a elegir como presidente a una persona que derrumba todos y cada uno de los pequeños cambios de mentalidad que durante siglos se han tratado de construir en las delicadas y dubitativas cabecitas de los seres humanos normales y corrientes, así que ¿por qué alguien de los Estados Unidos sí querría arriesgar el futuro del mundo con su decisión? Simplemente no tenía sentido, así que descarté por completo la posibilidad de que Trump llegará por lo menos a ser un "oponente" para Hillary Clinton.
Sin embargo, pronto noté que la gente apoyaba a Donald Trump, y contra todas mis expectativas no se trataba de una persona rezagada y gruñona, sino de muchas personas que antes me parecían normales y que no aparentaban albergar odio hacia ninguna raza. ¿Cómo pudo ocurrir esto en un país tan importante? ¿Cómo es posible que tanta gente pueda ponerse de lado de alguien tan asqueroso en todos los aspectos como lo es el señor Donald Trump?
Sus anuncios y apariciones en la televisión me dan pena y risa al mismo tiempo, no es la clase de persona que espero ver dirigiendo al mundo, porque seamos sinceros, quien quiera que gobierne los Estados Unidos está prácticamente gobernando el mundo.
¿Qué representaría para mí el triunfo de Trump? Pues nada más que un terrible retroceso y una decepción tan colosal como los Estados Unidos. No hay mucho que decir por ahora, pero hoy, estando a tan sólo dos días de las elecciones y permaneciendo en mi desesperante posición de simple espectadora no puedo hacer más que desear que ese hombre no gane la presidencia.